¡Hola amig@s! Bienvenidos a mi web. Muchas gracias por vuestra visita. Espero que "os entretengáis" con la actualización.
Esta semana en mi DIARIO, voy a hablaros de mi primera visita a un sex-shop, y el gran invento que allí descubrí.
La idea de ir a un sex-shop siempre me había rondado la cabeza, ya que como ya sabréis, me encantan los juguetitos y los modelitos que solo allí se pueden comprar. El problema por el que no me decidí a ir antes, me imagino que el mismo que el de todo el mundo que no ha ido, era el corte que me daba entrar y salir del local, (yo sabía que dentro estaría agusto, ya que se supone que tod@s vamos a lo mismo). Por fín un buen día, hace ya unos tres añitos (yo tenía 19), me animé a ir. Mis ganas de conocerlo y hacer mis primeras compras eróticas, pudieron a mi vergüenza (que luego te das cuenta que es una tontería...)
La primera impresión que me lleve al entrar fué buenísima, me encantó la estética del local, las luces de neón, las paredes de espejo, las vitrinas de cristal repletas de juguetitos, la música ambiental... También os reconozco que llamé un poco la atención, ya que era la persona más pequeña del local sin duda. La gran mayoría eran señores maduritos, y alucinaron un poco al ver a una "niña" de mi edad, buscando su primer juguete sexual entre toda aquella colección de poyas, de todos los colores, tamaños y formas.
Tras decidirme por un "toy", pasé a mirar modelitos sexys y también elegí uno. Fué entonces, después de pagar, con las compras ya hechas y apunto de irme, cuando descubrí dos pasillos repletos de cabinas de cine X (ya había oido de la existencia de estas cabinas en los sex-shop). Ya que estaba allí, decidí echar un vistazo, así que me metí por uno y caminé hasta el final. Allí en una pequeña sala, se juntaban los dos pasillos, y unas grandes luces de neón rosa anunciaban intermitentes: "Peep-Show". No tenía ni idea de que era aquello. También había cabinas, pero estas no tenían asiento ni televisión, solo una cortina en medio de la pared del fondo y una ranura para insertar monedas. Como la curiosidad me puede, me animé a meterme en la única que estaba abierta (cerrando la puerta con un clinnex... y con todo el cuidado del mundo para no rozarme con nada, jijiji...). Ya solo me quedaba introducir una moneda del cambio de mis compras por la ranura... Al instante, la cortina se plegó y apareció una chica preciosa, haciendo un striptease en vivo y en directo sobre una cama giratoria en mitad de una sala circular. Pero cual fué mi sorpresa, cuando levanté la vista de la chica y miré las paredes de esa sala... ¡todas las cabinas del peep-show comunicaban al mismo sitio!, y lo curioso, es que podía ver perfectamente la cara del personal y ellos la mía, claro está... jijiji... Algunos disimulaban, mientras les delataba los temblores de su manga... ¡Qué morbazo de sitio! A mí también se me escapó una mano a la entrepierna... ummmmm... Fué la stripper la que se dió cuenta que entre su público había una chica. Se acercó a mi ventana, me lanzó un besito, y me puso su perfecto trasero en primer plano... Y justo cuando estaba dando gracias al que inventó este espectáculo... ¡zas!, se bajó la cortinilla de golpe... Así, que sin más monedas que valiesen en el bolso, ahí acabó mi experiencia en el peep-show y en el sex-shop. Os aseguro que salí del local con una sonrisa en la cara, entonces también comprendí que hacían todos esos señores paseando a ratos por la tienda sin comprar nada: esperando al cambio de chica en el peep-show...
Bueno, espero que os haya gustado mi primera experiencia en un sex-shop con espectáculo en vivo, jijiji... Desde aquel día, he vuelto muchas veces a comprar, y de vez en cuando, me dejo caer un ratito por las cabinas del peep-show. Os recomiendo que vayáis a conocerlo, eso sí, aseguraros antes que hay espectáculo en directo, por si de las compras, os sobran unos euros sueltos... jijiji... Seguro que me agradecéis el consejo...
*A tod@s con los que me escribo por correo: por favor, reenviar el mismo mensaje cada vez que hablemos, así puedo leer todo lo que habíamos escrito anteriormente. Como imaginaréis, no puedo conservar todos los mensajes que recibo, ya que no quiero que se me colapse el correo. Si cada vez que escribís, creáis un nuevo mensaje, cabe la posibilidad de que no me acuerde de lo que ya me habíais contado. Gracias.
FECHA:
16/07/2007
( 7 COMENTARIOS )