¡Hola a tod@s una semana más! Muchas gracias por estar ahí.
En esta actualización del diario, voy a contaros como fué mi primera experiencia en una playa nudista el verano pasado. Estas vacaciones, no me quedo sin visitar alguna, y pienso inmortalizarlo en alguna sesión de fotos, que por supuesto, podréis ver publicada en la web.
A modo de introducción:
Las playas nudistas son el paraiso de todo voyeur o mirón que se precie. A la vez es el sitio perfecto para que los exhibicionistas (grupo en el que me incluyo), de una forma natural, saciemos los deseos de "enseñar" nuestros cuerpos al personal. Sin olvidarnos del auténtico "dueño" de estas zonas: el colectivo naturista, al que debemos agradecer la aparición de este tipo de playas.
Bueno, os cuento como me fué a mí:
El verano pasado tuve mi primera experiencia nudista, y como imaginaréis al deciros que pienso repetir, me encanto. De hecho os recomiendo a tod@s vosotr@s que probéis. Sentir la brisa marina, el agua y la arena, en las zonas que normalmente tapamos, es una sensación que nadie debería perderse, ummmmm...
Pero notar como atraje las miradas ajenas es lo que más me gustó, sino que se lo pregunten al mirón que puso la toalla cerca de la mía (con todo el espacio que había en la playa). Era un chico extranjero, joven y atractivo, con una buena herramienta entre las piernas. Me dí cuenta que me estaba mirando disimuladamente, ya que dirigía los ojos hacia mí mientras hacía que leía una novela. En esa posición, él me veía tumbada bocaarriba de lado, y yo podía verle simplemente girando un poco la cabeza. Así que para que el pobre no se quedara vizco de forzar tanto tiempo los ojos, jijiji... (ya sabéis mirones, elemento indispensable en la playa: gafas de Sol), decidí facilitarle la tarea. Como el que no quiere la cosa, giré mi toalla sutilmente hacia la suya, con lo que su perspectiva mejoró totalmente. Pasó de ver mi bronceado pecho (chicas, otra ventaja del nudismo, es que el Sol no te deja esas feas marcas), a ver mi bronceado conejito con las piernas entreabiertas. A demás, yo no podía verle tan facilmente como antes (me tenía que incorporar o sentar), así que podía ponerse "morao" a sus anchas, sin tener que estar disimulando. Pasado un rato, para que el chico no se fuese a casa sin conocer mi también bronceado trasero, me dí la vuelta, eso sí, no sin antes rebuscar nada en la bolsa de playa a cuatro patas... Que buena soy, ¿eh? jijiji... Seguro que muchas al saberse abservadas se habrían vestido o alejado... Y ahí se quedó la cosa. Lo único que puedo deciros, es que yo me fuí antes que él, y que seguramente se quemase la espalda, porque estuvo toda la mañana tumbado bocaabajo, ¿por qué no se daría la vuelta?, Jijiji... Seguro que dejó su marca, en forma de hoyo, en la arena...
Bueno amig@s, espero que os hayáis disfrutado con mi primera experiencia nudista, y haberos animado a conocer estas áreas. Ya veréis como si lo probáis, repetís.
*A tod@s con los que me escribo por correo: por favor, reenviar el mismo mensaje cada vez que hablemos, así puedo leer todo lo que habíamos escrito anteriormente. Como imaginaréis, no puedo conservar todos los mensajes que recibo, ya que no quiero que se me colapse el correo. Si cada vez que escribís, creáis un nuevo mensaje, cabe la posibilidad de que no me acuerde de lo que ya me habíais contado. Gracias.
FECHA:
10/07/2007
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